
GLORIA SULLI. Pescara, Italia. 1983
Es una artista que enfoca su investigación en el macro-tema de la naturaleza. En su obra el equilibrio y la precariedad se sitúan en primer plano, en contracción, como los átomos y los núcleos primitivos que emanan energía. Su concepto de observación conecta relaciones que desarrollan la ligereza y la suspensión, uniéndose a las de protección y experimentación.
En una combinación de métodos y técnicas, procedentes del mundo de la escultura y la instalación, planifica la imaginación sin abandonar nunca la dimensión lúdica e irónica; pone en juego el simbolismo y el ritual, y fomenta el vínculo entre el espíritu y la materia. Recientemente, ha intensificado los tonos: desde los colores suaves -casi naturales- hasta el uso de tonos ásperos y metálicos, que la sitúan en sistemas virtuales, ilusorios e irreales, esenciales. En momentos de apertura – de la luz a la oscuridad – ella crea atmósferas, que estimulan la percepción de la maravilla y el encanto.
Desde Animarium a Wandering, la artista experimenta significados arquetípicos para acercarse a los modelos de abstracción. Se mueve en diferentes ecosistemas – terrestres y acuáticos – para reflexionar sobre las estructuras de los vertebrados e invertebrados, y meditar sobre una estética personal de las formas orgánicas. En el proceso creativo, su sensibilidad la lleva a hacer una selección de materiales ecológicos, mallas de alambre, arcilla, pegamentos hechos a mano, con una meticulosidad educativa que pone de relieve la protección del medio ambiente.
Su estudio está impulsado por las ideas de filósofos como Alan Watts, Peter Sloterdijk, David Abram y Joanna Macy, obteniendo una visión innovadora de la espiritualidad y la conciencia humana, basada en antiguas teorías de la cosmogonía y las enseñanzas espirituales.
