SE TRASPASA

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SE TRASPASA

Cristina Garrido

Cristina Garrido
SE TRASPASA

Un escaparate es un tipo de ventana, una apertura en un muro para comunicar visualmente la calle con el interior y viceversa. Es una ventana para mostrar. “Sin luz la ventana se convierte en objeto, en formas, en superficies matéricas que cambian su relación con nosotros. Se convierte en un cuadro abstracto que sugiere pero que no muestra.” (1)

La Historia de la Pintura occidental es una historia de ventanas, o de una misma ventana, cuyo cristal va perdiendo su transparecia hasta que se hace totalmente opaco.

Esta historia comienza en el quatroccento italiano, cuando Alberti escribió De Pictura en 1435, donde marca la siguiente pauta: “Dibujo un cuadrángulo de ángulos rectos al que considero una ventana abierta donde miro lo que allí será pintado”.
A lo largo de los años, la capacidad para crear un espacio ilusorio por medio de la pintura se va depurando, la visión a través de la ventana se hace cada vez más “perfecta”.
A finales del siglo XIX, en 1863, el pintor francés Édouard Manet pinta su Olympia obra que altera la concepción, de la pintura entendida hasta ese momento desde el Renacimiento. “Si la pintura era una ventana, la transparencia del cristal empezaba a oscurecerse, el cristal comenzaba a mostrarse a sí mismo en su configuración; el efecto de la realidad iba siendo sustituído por la realidad del efecto.” (2). Desde este momento, el motivo de la pintura pasa de ser de la recreación de la realidad a la pintura misma. “Pintar la pintura, he aquí el comienzo de la modernidad.” (3).
Esta historia llega a un fín con la pintura modernista, promovida por el influyente crítico de arte Clement Greenberg; una pintura “pura”, liberada finalmente de todo aquello que le es ajeno como medio, el cuadro concebido como un objeto de altísimo valor estético independiente del mundo, depositario del ego genial del pintor atormentado. Obras de Jackson Pollock, Willem De Kooning o Robert Motherwell son testimonios de esta búsqueda. La esencia de la pintura reducida a su lenguaje…
En los años 60 comenzó a producirse un cambio radical en la práctica artística así como en la crítica de arte, años en los que Arthur Danto sitúa lo que denomina el fín del arte, y comienza lo que él llama arte posthistórico. Pintores como Ad Reinhardt, Daniel
(1) Olivares, Rosa: A través de la ventana, Revis ta EXIT nº 26: A través de la ventana, 2007, página
17.
(2) Tomás, Facundo: Es crito, pintado: (dialécti ca entre e scritura e imágenes en la conformación
del pensamiento europeo)” . Madrid, ed. La Balsa de la Medusa, 1998, página 272.
(3) Ibidem, página 275.

Buren on Robert Ryman, que producían obras en estos años, habían tomado un camino que parecía cerrar la historia de la pintura, sintetizándola en un monocromatismo en negro, en blanco o las rayas. “La pintura misma pasó a representar la forma de arte por excelencia del grupo autorizado por las instituciones en cuestión; entonces empezó a considerársela como políticamente incorrecta y los museos pasaron
a ser estigmatizados como despositarios de objetos opresivos que tenían poco que decir a los mismo oprimidos(…). ¿¿Qué tenía que ver la pintura totalmente blanca con las mujeres, Robert Ryman, “Points” (1963), óleo sobre aluminio los afroamericanos, los gays, los latinos y otras minorías existentes?, ¡la pintura totalmente blanca parecía casi ostentar el poder del artista blanco masculino!.” (4) “Broadway Market II, London” (2008)
(4) Danto, Arthur C. : Después del fí n del arte: El arte contemporáneo y el linde de la Historia, Barcelona, ed. Paidón Ibérica, 1999, página 157
Con el proyecto Pintar la luna me propongo hacer una reflexión sobre la pintura como medio artístico y sobre el papel del artista hoy.
En el vídeo vemos cómo la ventana o, en este caso, el escaparate, pierde su transparencia delante de nuestros ojos, mientras el pintor la va cubriendo. El cristal que al comienzo de la acción nos es apenas perceptible, que nos comunica con la persona que está en el interior del local, va convirtiéndose poco a poco en una barrera que nos dificulta la visión del interior del local hasta impedirla por completo.
Los movimientos corporales del pintor y sus brochazos nos hacen pensar en los vídeos de Jackson Pollock en acción, o en los cuadros “blancos” de Robert Ryman, pero estos gestos de apariencia expresionista que se acumulan tras el cristal son signos vacíos, a la espera de que el espectador les de un significado. Son el resultado de un proceso encastrado en un muro, el muro de un espacio del ámbito artístico. La figura modernista del pintor-genio gestada por Greenberg es sustituída por el pintor de encargo anónimo,
desvinculado del mundo del arte, que termina oculto tras el cristal al final del vídeo.

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